Subió a la torre del campanario, nadie le dijo que no. Bajó, nadie le dijo que no. Le jaló la cola a un perro hambriento, nadie le dijo que no. Una señora le saludó y no le devolvió el gesto, nadie le dijo que no. Abrió la nevera de una tienda y robó unos dulces, nadie le dijo que no. Cuando vio a la madre con el hermanito en brazos cruzó la calle, nadie le dijo que no. Descanse en paz.
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