Recogió a los niños del colegio apenas dieron las doce en el reloj de pulsera. En la cartera colgaba un billete de 500 pesos para pagar la gasolina. El mayor le gritó que quería almorzar en Burguer King; la niña estaba llorando porque no le compraron su helado en la puerta de la guardería. El adolescente no escuchó las discusiones, sus intereses musicales lo distraían mientras movía con ligereza los controles del radio de la camioneta. De golpe frenó en plena calle. Los demás automovilistas sacaron los puños al aire en señal de inconformidad. "Vieja puta, sigue manejando", escuchó. El policía de la motocicleta acercó su unidad al lugar y le levantó una multa. Con la frente llena de estrías azuladas contestó "disculpe" a cada palabra del oficial. Calles arriba reconoció el auto del marido. Los moteles a esa hora, en pleno día laboral, también registraban buena afluencia. Se estacionó a un costado dejando en sordera los ecos de los hijos que querían ver a su padre. El personal le permitió entrar a la habitación con previo pago. Un estruendo alejó a las aves que pendían de las redes eléctricas. "Listo, ¿nos vamos?", preguntó al subir al auto. Papá no regresó a dormir esa noche.
Erika López Rodríguez.
Escritora.
Todos los derechos reservados.
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miércoles, 23 de noviembre de 2011
martes, 22 de noviembre de 2011
Camino de una mujer pública
Caminó con la media rota bajo el brazo. Una pluma revoloteó a su alrededor sin ser notada en la oscuridad de la noche. El taxista acudió a su llamado. Subió con las piernas ensangrentadas al asiento trasero. ¿A dónde le llevo señorita? No contestó. Las miradas rehuyeron del encuentro. Lléveme a donde nadie me conozca. La inocencia de la aprendiz de prostituta regresó en la puerta del cementerio.
Erika López Rodríguez.
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jueves, 6 de octubre de 2011
¿Por qué no hago buena poesía?
Pido que me den mi humilde quincena, ¿y qué recibo a cambio? Indiferencia. Así como yo hay miles de voces que se quejan de este maldito sistema laboral donde el rico acrecienta su poder con base en el sufrimiento de los empleados. Razones como ésta me obligan a darle mi sustancial apoyo a las izquierdas, porque solamente con la revalorización de la fuerza laboral, esencial para cualquier empresa, se da el legítimo progreso. Quisiera ser poeta, pero el hambre me obliga a escuchar el tronar de mis tripas, no el desliz de mis pensamientos arrastrados por el lápiz.
Erika López Rodríguez.
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miércoles, 5 de octubre de 2011
Karma
He invocado a Dios en muchas ocasiones sin tener respuesta a mis lamentos. Para variar, mi jefe supone que alimento mis tripas con migajas de aire y me lleno la boca con la sal emanada de las envidias y mezquindades que a diario les soporto a mis compañeros laborales. Un día de estos las cosas cambiarán, la rueda de la fortuna girará hacia mi para ponerme en lo alto del balancín, dejando que mi peso los aplaste tanto como ellos han sofocado mi ego.
martes, 4 de octubre de 2011
Sin más
La vida se ensaña con mostrarme sus pesadez, es duro aceptar que la batalla la ha ganado y lo que resta es nada más el sentarse sobre el pasto seco a esperar que los colores del cielo cambien tras la erupción del volcán, la muerte de los animales, el sollozo de las flores y tu partida.
lunes, 3 de octubre de 2011
A ver qué pasa
Me asomaré en la esquina de un sueño, con ambas manos voy a recoger las semillas de esperanza que debió lanzar Dios desde los inicios de la Creación, quizá de esta manera consiga robarle un poco de ingenuidad a la vida mientras le cierro la puerta a esta punzante amargura.
viernes, 30 de septiembre de 2011
Sin ayuda
Caminé a pasos agigantados entre las heces fecales de la desesperación, a todas partes dirigí infructuosamente mi mirada buscando una mano amiga que diera fin a mis problemas. Nadie respondió. Con el ánimo herido seguí en la vereda de la vida.
jueves, 29 de septiembre de 2011
Quédate sin mi
Llegamos a un punto en el que no es posible seguir sosteniendo la cuerda, o la jalas tú o me la quedo yo. Como ya no puedo mantener la compostura te la soltaré, pero luego no llores cuando veas que siempre has necesitado de mi para mantenerla en firme.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
¿Eso será la paz?
Llega un momento de la vida en donde las cosas se van sucediendo unas a otras sin que tengan relevancia alguna para el futuro. Quizá esa sea la idea que Dios ha de tener para lo que muchos llaman paz, de lo contrario se armaría un escándalo por cada uno de los sucesos intranscendentes que a la larga, no me devuelven los años felices que pasamos juntos.
martes, 27 de septiembre de 2011
Dentro del mar
Escaparé hasta el fondo del mar para que nadie se atreva a perseguirme, para que las garras de todos dejen de rasguñar mi alma, para que sus ojos no avisoren mi trabajo tratando de destruirlo. En el mar, dentro con los peces, haré castillos de arena que no serán derribados por el oleaje ni por los vientos, que no podrán contemplar y servirán para mi propio recreo, que estarán lejos de su destrucción y envidia, que vivirán para dar morada húmeda a mis sueños.
lunes, 26 de septiembre de 2011
Nadie le dijo que no
Subió a la torre del campanario, nadie le dijo que no. Bajó, nadie le dijo que no. Le jaló la cola a un perro hambriento, nadie le dijo que no. Una señora le saludó y no le devolvió el gesto, nadie le dijo que no. Abrió la nevera de una tienda y robó unos dulces, nadie le dijo que no. Cuando vio a la madre con el hermanito en brazos cruzó la calle, nadie le dijo que no. Descanse en paz.
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