Personajes
-Raúl.- Hombre de 25 años, casado con Laura desde hace tres meses. Ingeniero en sistemas. More no, alto, guapo, callado hasta que se topa con otros hombres. Encantador para las mujeres.
-Lorena.- Mujer soltera de 23 años, atractiva, delgada, de poca estatura. Estudiante de Diseño Gráfico.
Raúl está en un supermercado comprando víveres básicos de cocina. En el carrito de compra hay una bolsa de mujer que está abierta, desparramada, dejando entrever el contenido de adentro. Lorena está viendo la latería que pende de los estibadores del costado. Ambos no se ven porque miran en el mismo pasillo a lados contrarios. Lorena fija de reojo su mirada en Raúl y sigue viendo qué va a comprar. El carrito de Lorena está vacío, el de él tiene una botella de detergente para lavar los platos. Raúl mira despreocupadamente, sin intención de agarrar nada y juega con su celular. Lorena lo reconoce y lo jala del brazo atrayendo su atención.
Lorena.- ¡Hola Raúl! ¿Te acuerdas de mí?
Raúl.- Hola… Pues tu cara me parece conocida.
Lorena.- ¿Pero sí sabes quién soy?
Raúl.- Chispas, ¡qué pena me da! Creo que sí…
Lorena.- Nos conocimos el año pasado. ¿Te acuerdas?
Raúl.- Pues no, la verdad creo que no.
Lorena.- ¿Cómo no te vas a acordar de mí?
Raúl.- Pues…
Lorena.- Haz memoria. Playa del Carmen. Agosto. Semana en el Pleasures. ¿Ahora?
Raúl.- Pues sí estuve en Playa el año pasado.
Lorena.- Ajá, en el Pleasures.
Raúl.- No, yo me hospedé en el Tucán.
Lorena.-Sí, pero luego nos fuimos al Pleasures, porque la Chiva estaba allá y uno de tus amigos, creo que Luis, fue el de la idea de que fuéramos al Pleasures y pasáramos un rato… ya sabes.
Raúl.- Tengo un amigo que se llama Luis.
Lorena.- Ándale, él y la Chiva estaban saliendo.
Raúl.- No recuerdo que anduviera con nadie. Él está casado con Claudia.
Lorena.- No, cuando lo conocimos estaba soltero. Nos dijo que estaba soltero. Y tú también, ¿te acuerdas?
Raúl.- No, disculpa.
Lorena.- ¿Te gusta el helado de limón, verdad?
Raúl.- Sí.
Lorena.- ¿Y también te gusta el color rojo, no es así?
Raúl.- Sí.
Lorena.- ¿Y cuando estás mucho tiempo en el mar, la piel se te arruga bastante?
Raúl.- Eso a cualquiera.
Lorena.- Pero a ti te queda en color rojo escarlata y eso te hace muy… sexy.
Raúl.- Me sonrojas.
Lorena.- ¿Ves cómo sí sé de ti?
Raúl.- Eso parece.
Lorena.- Y lo sé porque estuvimos en el Pleasures una semana.
Raúl.- No, eso no.
Lorena.- ¡Cómo no va a ser! ¡Pero si compartimos habitación y hasta dormimos juntos!
Raúl.- ¡Uy, no lo creo!
Lorena.- ¿Por qué?
Raúl.- Pues, como te dije, yo no fui.
Lorena.- ¿Ya eres gay?
Raúl.- ¡No!
Lorena.- ¿Y este bolso de mujer?
Raúl.- De mi esposa.
Lorena.- ¡Te casaste!
Raúl.- Sí.
Lorena.- ¿Y cuando te conocí estabas casado?
Raúl.- ¿El año pasado?, no.
Lorena.- ¿Entonces sí aceptas que te conocí?
Raúl.- Creo que me confundes.
Lorena.-¡Imposible! Solamente he estado con cinco hombres y uno de esos eres tú. Jamás me olvidaría de ti.
Raúl.- No te recuerdo.
Lorena.- ¿No te acuerdas de los besos por las mañanas?
Raúl.- Perdona pero no.
Lorena.- ¿Y de los baños en la tina por tres horas?
Raúl.- No sé nada de eso.
Lorena.- Entiendo que porque estás casado no te quieres comprometer, ¡pero no seas ridículo! Una cosa es tener lealtad y fidelidad y otra es fingir demencia.
Raúl.- No comprendo.
Lorena.- ¡Que no tienes por qué negar lo nuestro!
Raúl.- Entre usted y yo no pasó nada.
Lorena.- Ahora no, hace un año sí.
Raúl.- Imposible.
Lorena.- ¿Otra vez?
Raúl.- No la conozco.
Raúl se aleja con una sonrisa. Agarra un frasco lo examina. Lorena observa lo que hace. Raúl la mira, le sonríe cortésmente y se aleja un poco más con el carro. Lorena toma su carro. Mira a su alrededor. Agarra la punta de su pelo y lo trenza. Inquieta se acerca.
Lorena.- ¿Y de esto te acuerdas? (le besa en el cuello)
Raúl.- No.
Lorena.- ¿Y esto otro? (le muerde la oreja)
Raúl.- Mmm… no.
Lorena.- ¿Y esto? (pone ambas manos de él sobre sus senos para que los agarre)
Raúl.- Uy (palmea un rato, mira por dentro del escote y retira las manos). No.
Lorena.- ¡Eres un cabrón!
Raúl.- Tampoco.
Lorena.- ¿Cómo no? Bien que me agarras las ‘lolas’ y finges demencia.
Raúl.- No las pedí.
Lorena.- ¡Cabrón!
Raúl.- Señorita (hace una reverencia cortesana), buenos días.
Lorena.- ¿No piensas aceptar que estuvimos juntos en el Pleasures?
Raúl.- Jamás estuve allá, fui al Tucán.
Lorena.- Pero de allá brincaste al Pleasures, ya te dije.
Raúl.- Sólo fui una semana...
Lorena.- Sí, a Playa del Carmen.
Raúl.- Al Tucán.
Lorena.- Y de allá al Pleasures.
Raúl.- No, de allá no me moví.
Lorena.- Pero estuvimos en esa habitación y me cogías todos los días.
Raúl.- Pues… no.
Lorena.- ¡Claro que sí! Hasta sé que tienes un lunar en la nalga derecha.
Raúl.- Eso es…
Lorena.- ¡Cierto!
Raúl.- Yo estoy casado y soy muy feliz, señorita. ¿O debo decir señora?
Lorena.- ¡Perfecto! No interrumpiré ni haré nada contra tu sagrado matrimonio, no soy una rompe hogares, pero reconoce que estuvimos y listo.
Raúl.- ¿Es importante?
Lorena.- ¡Lo has hecho importante! Ahora parece que no recuerdo a los hombres con los que me acuesto, ¡como si fuera una puta cualquiera!
Raúl.- Bueno, siendo tan importante para usted…
Lorena.- Sí, me haces sentir una golfa de quinta. ¡Y no me llames de usted que no lo hacías cuando ‘lo hacías’!
Raúl.- Ok, te diré…
Lorena.- Lorena.
Raúl.- Bien, Lorena.
Lorena.- El año pasado estuviste en Playa del Carmen. ¿Vamos bien?
Raúl.- Sí.
Lorena.- Y te hospedaste en el Tucán.
Raúl.- Así es.
Lorena.- Tienes un amigo que se llama Luis.
Raúl.- Sí.
Lorena.- Que era soltero el año pasado.
Raúl.- Sí.
Lorena.- Tú eras soltero el año pasado.
Raúl.- Sí.
Lorena.- Y estuviste conmigo una semana en el Pleasures.
Raúl.- No.
Lorena.- ¡Cómo de que no! ¡No mientas Raúl! Hasta te acabo de dar detalles íntimos.
Raúl.- ¿Cómo cuáles?
Lorena.- ¡Tu nalga! ¿No te parece poco?
Raúl.- A ver. Solamente estuve una semana en Playa y fue en el Tucán. De eso hotel no me moví a ningún otro. Todas las noches salía y siempre regresaba a mi habitación con Luis.
Lorena.- Pero eso no fue así. Todas las noches ibas conmigo al Pleasures.
Raúl.- Imposible.
Lorena.- Sí, allá me hospedé con la Chiva. Todas las noches salíamos y regresábamos con ustedes.
Raúl.- ¿Sólo nosotros?
Lorena.- Sí.
Raúl.- ¿Segura que no habían otros hombres?
Lorena.- Segura.
Raúl.- Porque yo compartía cuarto con Luis, pero fui en grupo de 15.
Lorena.- ¿Por qué de 15?
Raúl.- Para celebrar la graduación de Ingenieros del Tecnológico.
Lorena.- ¿Eran tantos?
Raúl.- Era el grupo.
Lorena.- Bueno, a veces sí estábamos acompañadas de muchos hombres.
Raúl.- Entonces no sólo era yo a quien conociste.
Lorena.- No, a ti sí.
Raúl.- Piénsalo: Playa del Carmen, noches, bebidas, hombres, muchos hombres, dos mujeres solas y guapas, una más que la otra, el Pleasures… ¡Sobre todo el Pleasures!
Lorena.- Parece lógico, pero sí te conozco y te conozco de ‘por donde sabes’.
Raúl.- A lo mejor me confundes. Desnudos todos los hombres somos iguales.
Lorena.- Eso es cierto.
Raúl.- Entonces…
Lorena.- ¿Qué?
Raúl.- Que no fui yo.
Lorena.- Me estás confundiendo.
Raúl.- Y a mí me confundes.
Lorena.- Puede ser.
Raúl.- Bien. Con eso me quedo.
Raúl sonríe. Lorena mira el piso. Él avanza y agarra servilletas, las mete en el carrito de compra. Ella mira avergonzada en los alrededores. Saca su celular y hace unas llamadas. Nadie le contesta. Él regresa.
Raúl.- Ya me voy, cariño.
Lorena.- Adiós. Gusto en verte.
Raúl.- Igualmente.
Lorena.- Felicidades por tu matrimonio.
Raúl.- Gracias.
Raúl regresa como buscando algo. La besa en los labios y sale. Ella se queda disfrutando el beso con los ojos cerrados.
Telón.
Erika López Rodríguez.
Escritora.
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